Poco probable, que el objeto que cayó en febrero en Puebla sea un desecho espacial
Creado el 10 Marzo , 2010 Por: INAOE - Información de contacto
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Por: Guadalupe Rivera Loy
Tonantzintla, a 8 de marzo de 2010.- Es altamente improbable que el objeto que las comunidades entre los límites de Puebla e Hidalgo observaron y reportaron que caía del cielo el pasado mes de febrero, haya sido desecho espacial, como se manejó en muchos medios.
Tonantzintla, a 8 de marzo de 2010.- Es altamente improbable que el objeto que las comunidades entre los límites de Puebla e Hidalgo observaron y reportaron que caía del cielo el pasado mes de febrero, haya sido desecho espacial, como se manejó en muchos medios.
Así lo comentó el Dr. Sergio Camacho, secretario general del Centro Regional de Enseñanza de Ciencia y Tecnología del Espacio para América Latina y el Caribe (CRECTEALC) en breve entrevista concedida hace algunos días. “Pudo ser un meteorito que estalló poco antes de impactar el suelo, y por eso nadie lo ha encontrado”.
El Dr. Camacho explicó que los desechos espaciales, como los llaman en los documentos de las Naciones Unidas, son los objetos creados por el hombre que en algún momento tuvieron un fin práctico --desde un satélite completo que ya no tiene vida funcional hasta fragmentos de satélites o pedazos de las últimas etapas de los lanzadores. Estos fragmentos se crean por colisiones entre objetos o explosiones causadas por combustible remanente: “Así se crean miles de fragmentos que se están moviendo a la velocidad de 15 mil, 20 mil kilómetros por hora. Entonces, un fragmento muy pequeño, por ejemplo de un par de centímetros, con la cantidad de energía que lleva, puede inutilizar o destruir uno de los grandes satélites que orbitan la Tierra”, añadió.
El especialista en tecnología espacial apuntó que hay dos órbitas que son críticas porque son muy utilizadas: una cercana a la Tierra --de los mil kilómetros hasta los 300 kilómetros-- donde se colocan los satélites para percepción remota y para meteorología: “Hay tantos objetos en esta órbita que ya se comenzó a congestionar. A estas alturas, no se usa toda la esfera terrestre. De manera preferencial se usan las órbitas polares porque se puede sincronizar de forma que el satélite pase aproximadamente a la misma hora local por un punto de observación. Esto facilita comparar la información adquirida de un día a otro porque la iluminación es similar. Además, por la rotación de la Tierra, al estar circulando en una órbita casi polar, se va desplazando la franja que va cubriendo y así va recorriendo todo el mundo.”
La otra órbita que se está congestionando es la geoestacionaria, donde se ponen los satélites meteorológicos que están aparentemente fijos viendo la misma parte del planeta: “Es donde se colocan también la mayor parte de los satélites de comunicaciones,” dijo.
En la práctica, los radares y los telescopios ópticos pueden rastrear y encontrar fragmentos que miden 10 centímetros o más, pero no pueden ubicar los fragmentos más pequeños que pueden dañar satélites que valen millones de dólares y que proporcionan datos para el bien social. De ahí el interés en localizar y rastrear los desechos espaciales. El Dr. Camacho indicó que hay un Comité Interinstitucional de Coordinación en materia de Desechos Espaciales (IADC por sus siglas en inglés) compuesto por 12 agencias espaciales que han trabajado muchos años en acordar directrices para minimizar la generación de desechos espaciales “Una vez que se pusieron de acuerdo, las directrices se llevaron al seno de Naciones Unidas para hacerlas universales. Así pues, hoy existen directrices, de aplicación voluntaria, sobre la mitigación de los desechos espaciales. Estas directrices y sus implicaciones las deben de conocer, no sólo los países que lanzan satélites sino también los que, como México, compran satélites. Es decir, nos debería interesar a todos conocer las medidas que se deben adoptar, que por el momento son voluntarias pero que algunos países como Estados Unidos están haciendo obligatorias para sus agencias y compañías. La idea es que si cada quien hace lo mismo al nivel nacional, las directrices de hecho se vuelven vinculantes.”
Entre algunas de las medidas tomadas por las agencias espaciales están alejar a un satélite al final de su vida útil a una distancia entre 200 y 300 kilómetros más allá de la órbita geoestacionaria “(órbita cementerio”); bajar los desechos de forma controlada y hacer que se quemen en la atmósfera y/o dirigir los restos grandes a áreas no pobladas: “Hace unos cuatro o cinco años Rusia determinó que ya no se podía mantener la estación espacial MIR (en órbita baja), y de hecho se bajó de forma controlada: estalló al entrar en la parte densa de la atmósfera y los fragmentos que quedaron fueron a dar al Océano Pacífico, en la parte sur, sin dañar a nadie. La bajaron tan controladamente que, con base en las proyecciones, las cámaras de CNN pudieron grabar la caída de los fragmentos en el océano.”
Otra medida para mitigar los desechos espaciales es vaciar los tanques de combustible para que no exploten debido a la acumulación de gases, y una más es que cada país dé aviso de lo que está colocando fuera de la Tierra para evitar posibles colisiones. Además, el operador que pierde control de un satélite tiene la obligación de notificar y alertar a los países acerca de dónde podría caer: “Por supuesto que todas estas medidas tienen implicaciones económicas.”
Aún con estas medidas para minimizar los accidentes en el espacio, las colisiones a veces son inevitables: “El año pasado, con lo grande que es el espacio, chocaron un satélite ruso, Cosmos-2251, y uno comercial, Iridium 33, y eso no debió suceder. Por ejemplo, SATMEX, paga a una institución en Estados Unidos para monitorear sus satélites. Esa institución notifica a SATMEX cuando un desecho espacial va en dirección de su satélite de forma que éste pueda ser movido y evitar de este modo la colisión.” Esta función es algo que eventualmente podría hacer el GTM, cuando no esté siendo utilizado para observaciones científicas, si se le aumentara la capacidad de funcionar como radar.”
Por ahora, “el mejor catálogo de desechos espaciales lo tiene la Fuerza Aérea de Estados Unidos, pero no comparte información detallada por razones de seguridad. Sin embargo, un consorcio internacional de instituciones astronómicas, encabezadas por la Academia de Ciencias de Rusia está desarrollando una red, “International Scientific Optical Network (ISON)”, con el fin de monitorear los desechos espaciales, inicialmente en la órbita geoestacionaria, y hacer pública la información.
Con respecto a lo que pudo caer el mes pasado entre Puebla e Hidalgo, el Dr. Camacho consideró poco probable que se tratara de basura espacial, porque con base en los informes de testigos oculares, debió tratarse de un pedazo grande y, en ese caso, el país operador del satélite debió avisar oficialmente al gobierno mexicano: “Como no hubo aviso oficial al gobierno de México, lo más probable es que no haya sido un desecho. Si, por ejemplo, hubiera sido parte de un satélite ruso, no se verían nada bien los rusos si Estados Unidos hubiera hecho el aviso. Todo esto está regulado, para eso existen los cinco tratados sobre el espacio, de los cuales México es signatario. Independientemente de si el dueño de un objeto espacial es una compañía o una institución pública, es el Estado de lanzamiento (y registro), el responsable de notificar y por los daños causados. “
El Dr. Camacho apuntó que el objeto reportado bien pudo ser un asteroide/meteorito de los que entran a la atmósfera prácticamente todos los días, pero que son demasiado pequeños y no llegan a la superficie terrestre: En algunos casos, dependiendo de la composición del meteorito, ángulo de incidencia y otros factores, algunos de ellos llegan a la superficie o estallan a poca altura. La mayor parte de estos pequeños asteroides no son detectados. Como excepción, “el año pasado hubo uno de dos a tres metros de diámetro que fue reportado por astrónomos aficionados. En un lapso de 20 horas, gracias a observaciones de astrónomos de todo el mundo, ya se había determinado que este pequeño asteroide impactaría a la Tierra, específicamente a Sudán.”
Finalmente, cuestionado acerca de las últimas noticias del CRECTEALC (del cual INAOE es sede), nos comentó que se siguen impartiendo los cursos de un año de duración en Percepción Remota y Sistemas de Información Geográfica y en Comunicaciones por Satélite y que se está explorando la posibilidad con otras instituciones como el IPN de crear una maestría conjunta ingeniería aeroespacial. Por otra parte, se examina la posibilidad de elevar los cursos de comunicaciones y percepción remota a un nivel de maestría en cooperación con el INAOE.
También se está trabajando para la creación de una maestría internacional con el INAOE y universidades de América Latina y España en tecnología satelital. Uno de los objetivos de esta maestría sería crear la capacidad institucional en México de desarrollo de tecnología de calidad espacial que cumpla con las especificaciones para poder operar en el espacio. Por el momento tenemos una propuesta de proyecto, junto con el Instituto de Ingeniería de la UNAM, la Universidad de Vigo, España, California Polytechnic University y universidades de varios otros países, para diseñar, construir y lanzar una constelación de 12 – 20 picosatélites para construir las estaciones terrenas necesarias para su aplicación a telesalud y estudios relacionados con cambio climático.
Finalmente, el CRECTEALC estará totalmente involucrado con la organización de la Sexta Conferencia Espacial de las Américas, que se llevará a cabo del 15 al 19 de noviembre de este año. Se anticipa que esta Conferencia, pueda servir de escaparate para la Agencia Espacial Mexicana en el caso esperado de que ya se haya establecido para esas fechas porque estarán presentes las principales agencias espaciales del mundo.”
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