El racismo implícito en la ley Arizona creará mayor tensión social entre México y Estados Unidos
México no está preparado para recibir a los connacionales que pudieran ser deportados al país, ante la entrada en vigor de
Durante su presentación, el doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Autónoma de Baja California campus Tijuana, Camberos Castro, expresó su inconformidad por las medidas que impulsa la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, ya que de acuerdo con los términos de esta iniciativa, cualquier persona con rasgos hispanos puede ser detenida, y enfrentar como delito el ser inmigrante. Señaló que ante la amplia interdependencia económica entre Arizona y Sonora, los efectos del boicot han sido severos para los empresarios norteamericanos, y ante el eventual cierre de pequeños y medianos negocios, el desempleo podría afectar hasta a treinta mil personas.
Por su parte, el doctor en Ciencias Sociales con Especialidad en Sociología y actual titular de El Colef, Tonatiuh Guillén López destacó la complejidad del problema, dada la interdependencia económica, social y cultural entre México y Estados Unidos, frente al endurecimiento de las medidas políticas, bajo el pretexto de preservar la seguridad nacional. “Lo que más preocupa es que esta actitud antiinmigrante se convierta en una práctica institucional, jurídica que emane del Congreso de Arizona”. Guillén dio a conocer que en los últimos dos años ha descendido el flujo de mexicanos hacia Estados Unidos como consecuencia de la disminución del mercado laboral y, frente al fortalecimiento de las medidas de seguridad en la frontera norte, sus tiempos de permanencia en territorio estadounidense se han incrementado. Opinó que la ley también tiene un trasfondo ideológico, ya que refleja su carácter racista, clasista y xenófobo, en virtud de que los operativos se enfocarán en las personas por su color de piel, físico y condiciones de marginación, lo que podría conllevar a un escenario de amplia polarización social, que afectaría incluso a los residentes mexicanos legales en la entidad. Por ello, en materia de migración parece más racional avanzar en el conocimiento de quiénes son los migrantes, cuándo y por dónde ingresan. Además, apuntó la tradición histórica que tiene Arizona en materia de deportación ya que en 2008 se calcula que expulsó a ciento veintiún mil migrantes mexicanos, mientras que en California fueron menos de diez mil.
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